El leñador que se esforzaba demasiado

(Der Holzfäller, der sich zu sehr anstrengte/bemühte; demasiado bedeutet sowohl

zu viel (Quantität) als auch zu sehr und zu + Adjektiv (Intensität):

Esto cuesta demasiado. Esto es demasiado caro)

 

 Érase una vez un hombre (es war einmal ein Mann; érase una vez…: typischer Anfangssatz von Märchen) que fue a pedir trabajo de leñador a un bosque (der in einen Wald um Arbeit als Holzfäller bitten ging; trabaja de leñador – er arbeitet als Holzfäller). El jefe a cargo le dio un hacha (der zuständige Chef gab ihm eine Axt; el/un hacha ist weiblich, wie el agua, el águila etc.(el/un vor betontem a-/ha-): un hacha afilada, el agua clara) y le deseó suerte (und wünschte ihm Glück).

 

Érase una vez un hombre que fue a pedir trabajo de leñador a un bosque. El jefe a cargo le dio un hacha y le deseó suerte.

  

Sorprendentemente el hombre logró cortar 30 árboles en su primer día de trabajo (überraschend brachte es der Mann fertig, an seinem ersten Arbeitstag dreißig Bäume zu fällen („schneiden“)) por lo que su jefe lo felicitó y le dijo (weswegen sein Chef ihn beglückwünschte und ihm sagte) que estaba a punto de romper el récord de 31 árboles (dass er nahe daran war, den Rekord von 31 Bäumen zu brechen; estar a punto de + Infintiv: kurz davor stehen/nahe daran sein/im Begriff sein, etwas zu tun) que había logrado otro leñador (den ein anderer Holzfäller erzielt hatte).

 

Sorprendentemente el hombre logró cortar 30 árboles en su primer día de trabajo por lo que su jefe lo felicitó y le dijo que estaba a punto de romper el récord de 31 árboles que había logrado otro leñador.

  

El hombre, motivado por los comentarios de su jefe, decidió (der Mann, motiviert durch die Bemerkungen seines Chefs, beschloss) levantarse al día siguiente más temprano (am folgenden Tag früher aufzustehen) para poder superar el récord (um den Rekord überbieten zu können), pero lamentablemente ese día cortó sólo 17 árboles (aber bedauerlicherweise fällte er an diesem Tag nur siebzehn Bäume). Consternado por haber fallado (bestürzt, weil er gescheitert war), pensó que además de madrugar debía esforzarse todavía más (dachte er, dass er, außer früh aufzustehen, sich noch mehr anstrengen müsse; madrugar – früh aufstehen; la madrugada – der frühe Morgen; madrugador – früh aufstehend, der Frühaufsteher) por lo que en su tercer día de trabajo se levantó mucho más temprano (weshalb er an seinem dritten Arbeitstag viel früher aufstand) y empleó todas sus fuerzas (und alle seine Kräfte einsetzte), pero increíblemente ese día cortó sólo 5 árboles (aber unglaublicherweise fällte er an diesem Tag nur fünf Bäume).

 

El hombre, motivado por los comentarios de su jefe, decidió levantarse al día siguiente más temprano para poder superar el récord, pero lamentablemente ese día cortó sólo 17 árboles. Consternado por haber fallado, pensó que además de madrugar debía esforzarse todavía más por lo que en su tercer día de trabajo se levantó mucho más temprano y empleó todas sus fuerzas, pero increíblemente ese día cortó sólo 5 árboles.

  

El hombre no sabía la razón de su fracaso (der Mann kannte den Grund seines Scheiterns nicht; el fracaso – Scheitern, Versagen, Misserfolg) por lo que fue con su jefe para contarle lo acontecido (weshalb er zu seinem Chef ging, um ihm das Geschehene zu erzählen; acontecer – geschehen). El jefe lo escuchó atentamente y le dijo (der Chef hörte ihm aufmerksam zu und sagte zu ihm):

―Antes de que sigas quiero hacerte una pregunta (bevor du fortfährst, möchte ich dir eine Frage stellen; antes de que + subjuntivo; hacer una pregunta – eine Frage stellen): ¿Te has dado tiempo para afilar tu hacha (hast du dir Zeit genommen („gegeben“), die Axt zu wetzen)?

A lo que respondió el leñador (worauf der Holzfäller antwortete):

―No, no lo he hecho (nein, ich habe es nicht getan) ya que he estado muy ocupado (da ich sehr beschäftigt gewesen bin) esforzándome por tratar de cortar más árboles (mich anstrengend, mehr Bäume zu fällen zu versuchen).

 

El hombre no sabía la razón de su fracaso por lo que fue con su jefe para contarle lo acontecido. El jefe lo escuchó atentamente y le dijo:

―Antes de que sigas quiero hacerte una pregunta: ¿Te has dado tiempo para afilar tu hacha?

A lo que respondió el leñador:

―No, no lo he hecho ya que he estado muy ocupado esforzándome por tratar de cortar más árboles.

 

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Übersetzt
und kommentiert von Georges Raillard

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